Corrupción en el Metro de la CDMX: carteristas roban en complicidad con las autoridades

 

Por José Luis García Hernández

Han pasado dos semanas de la denuncia que presentó Martín López Gallegos, profesor adjunto de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, tras haber sido víctima de robo por carteristas en la estación del Metro Pino Suárez de la línea 2 del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC). En la denuncia queda evidencia de las redes de corrupción que existen en el STC, pues de acuerdo al testimonio del denunciante, los elementos de seguridad de la Policía Bancaria e Industrial (PBI) están coludidos para robar, amenazar y amedrentar a los usuarios del Metro en calidad de denunciantes. Este caso se suma a decenas de denuncias que se han difundido los últimos meses para evidenciar que los policías de la PBI y algunas autoridades del STC operan en complicidad con bandas de carteristas o roba celulares.

La denuncia fue expresada por el usuario a través de sus redes sociales inmediatamente después de que ocurrieron los hechos. La publicación de su denuncia a través de su cuenta de Facebook ha sido compartida por casi ocho mil usuarios de esta red social. Además, a partir de su publicación virtual diversos usuarios del Metro también han expresado situaciones similares de robo, corrupción y abuso de autoridad en el STC e incluso han subido fotos, vídeos y otro tipo de pruebas contundentes que evidencian la realidad de esta problemática en el transporte público de la Ciudad de México. A continuación reproducimos algunos de los párrafos de su denuncia pública donde se plasma el accionar de los delincuentes y de los policías involucrados.

“Ayer fui robado en la estación del Metro Pino Suárez. Eran las 14:00 horas, aproximadamente. Me encontraba en el andén de la línea dos (azul) del Metro en dirección hacia Cuatro Caminos. Justo cuando iba llegando el tren se comenzó a amontonar la gente en las puertas y comenzaron los empujones que impedían salir a la gente del vagón mientras otra gente intentaba ingresar. Yo traía las manos en ambos bolsillos de mi pantalón, precisamente porque sé que en los famosos empujones y aglutinaciones aprovechan para despojarle a uno de sus pertenencias. Y así fue. Mientras me tomé de un tubo para no caerme porque seguían empujando de pronto volví a meter la mano en uno de mis bolsillos y ya no estaba ni mi celular ni mi dinero (tres mil pesos)”.

“De inmediato yo alerté a la gente de mi alrededor de que me habían sacado mi celular y mi dinero para que también estuvieran pendientes y no les fuera a suceder lo mismo. En cuestión de segundos otra joven gritó ‘a mí también me acaban de sacar el celular’. Yo decidí bajarme en la siguiente estación (Zócalo) y me dirigí hacia los elementos de seguridad de esa estación para informarles que me habían robado y preguntarles a dónde podía recurrir para pedir una revisión de las cámaras de ‘vigilancia’. Ellos se mostraron indiferentes y me dijeron ‘nosotros no podemos hacer nada. Ese es tu problema’. Me alejé de ellos y me quedé unos segundos buscando ayuda para que alguien me dejara hacer una llamada a fin de dar aviso de lo sucedido a unas amigas extranjeras con las que me vería más tarde. Después los policías se acercan y me preguntan ‘¿De verdad te robaron o es puro cuento?’ Sólo respondí que ‘sí’ y me dirigí a la estación Hidalgo para pedir mayores informes”.

“Llegué a la estación Hidalgo y me dirigí a las oficinas de la Agencia del Ministerio Público Especializada en Atención a los Usuarios del Sistema de Transporte Colectivo Metro Hidalgo que se encuentra dentro de esa estación. Había una fila de personas jóvenes delante de mí. Esa fila de jóvenes iba al MP por la misma situación: robo de celulares y carteras en las estaciones del metro que van de Pino Suárez a Hidalgo. Un minuto después de mí llega otro par de jóvenes recién robados en la estación Zócalo. Pasan no más de dos minutos y llega una pareja de extranjeros (de Alemania), también recién robados en la estación Bellas Artes. Adentro del MP había más jóvenes sentados en sillas y otros en el piso. Todxs ellxs también manifestaron haber sido robados unos minutos antes o unas horas recientes”.

“En la recepción de este MP se encontraba una señora a la que los funcionarios del interior llamaban “la licenciada”. Ella caracterizada por tener siempre una actitud muy altanera y prepotente con toda la gente a la que “atiende”. Nos gritaba, nos insultaba y nos daba un trato totalmente indigno y descortés. ¡Parecía que nos estaba haciendo un gran favor siendo que ella es una SERVIDORA PÚBLICA! Le solicité varias veces su nombre y me lo negó. Al rendir mi declaración volvió a negarme su nombre sin importarle que es una funcionaria. Posteriormente lo obtuve en el cuadro de identificaciones que se ubica en la recepción del MP. Su nombre es: Irma Miranda Matamoros (Puesto: Oficial Secretario). Ella nos pedía registrarnos en la carpeta y poner el motivo de la solicitud: la inmensa mayoría ‘POR ROBO’ en el metro”.

“Después de registrarnos podíamos ingresar a esperar nuestro turno, pero como adentro del MP estaba abarrotado de jóvenes, seguíamos haciendo fila en las inmediaciones del MP. Sin conocernos la mayoría de los que estábamos formados nos preguntábamos el motivo por el que habíamos llegado y coincidíamos siempre en lo mismo: robo de carteras y celulares en el metro. De forma simultánea, escuchábamos las declaraciones de quienes eran llamados en orden de lista al escritorio de uno de los funcionarios. Parecía que cada joven que relataba su caso era nuestro caso: ‘al abrir las puertas del vagón la gente se amontonó, nos empujaron y despareció mi celular y mi cartera’. Todas y todos los ahí presentes nos sentíamos profundamente indignados e identificados con esas declaraciones. La diferencia es que muchos jóvenes sí se habían percatado de las personas que los robaron y le manifestaban a un funcionario del MP: ‘Si me dejas ver las cámaras yo te aseguro que ubico a quienes me robaron porque yo los vi y hasta les dije que me devolvieran lo que me habían robado entre varias personas’. De todos los denunciantes ahí presentes localizábamos las estaciones en el siguiente orden de aparición con el mayor número de robos con la misma táctica de los empujones y las aglutinaciones: Pino Suárez, Bellas Artes, Zócalo e Hidalgo (¡sí, justo en la misma estación donde se encuentra el MP!)”.

“Las personas denunciantes que llegábamos al MP éramos advertidos por ‘la licenciada’ que si decidíamos denunciar teníamos que esperar más de tres o cuatro horas para que nos tomaran la declaración porque había mucha demanda de denunciantes. Nos proponían hacer la denuncia otro día de la siguiente semana. También nos dijeron que ‘las grabaciones de las cámaras sólo duran siete días y desaparecen en automático’. Que ‘las cámaras de la línea dos y las de muchas otras estaciones del metro no sirven y que ahí no se podía hacer nada’. Afirmaron que ‘las cámaras del andén de Pino Suárez donde varios fuimos robados tampoco funcionan’. Cada persona que llegaba era advertida de todo esto. Algunas se iban y otras nos quedábamos, a pesar de que los agentes del MP nos advertían que íbamos a ‘esperar más de tres o cuatro horas si decidíamos denunciar’. Pero la gente seguía llegando en cuestión de instantes, minuto a minuto. Había pasado cerca de una hora desde que yo ingresé al MP y en ese tiempo alcancé a contar a más de 20 extranjeros robados (provenientes de Rusia, Alemania, Francia, Italia, Holanda, Canadá, Australia, entre otros) y a más de 25 jóvenes mexicanos robados (de los cuales unos se quedaban a denunciar y otros regresarían después). Eso sumado a los jóvenes que ya estaban formados al interior del MP y sentados hasta en el piso de que no se daban abasto las autoridades del MP”.

Al narrar su experiencia, Martín López denuncia y revela que la táctica de robo siempre es la misma: “te empujan, te meten la mano a los bolsillos, el que saca la cartera o celular se los pasa a una chava, la chava pasa el objeto a una tercera persona que se dispersa entre la gente y huye. Esto no les toma más de dos segundos”.

En la estación del Metro Pino Suárez, el joven Martín y un grupo de denunciantes se percataron deque elementos de seguridad de la PBI sostenían conversaciones con miembros de estas bandas de carteristas y, al mismo tiempo, eran testigos del robo de carteras y celulares a usuarios del Metro y jamás hicieron nada. Al contrario, los policías intimidaron a las víctimas y hasta las amenazaron si se atrevían a denunciar:

“Cuando terminaron de saquear a la gente de ese tren esos sujetos (hombres y mujeres) se acercaron con los policías que estaban concentrados justo en frente de donde operan estos grupos. Platicaban, reían, intercambiaban cosas y hasta bromeaban con ellos. Llegaba el siguiente tren y esos sujetos organizados y distribuidos en grupos de cinco personas volvían a hacer su “trabajo”: despojar a los usuarios en contubernio con los policías. Despojaban y regresaban a convivir con los #polis, una y otra vez. Había más de veinte policías en esa estación, distribuidos alrededor de diez por cada anden. Todos los robos se hicieron en presencia de los policías y cuando les pedimos la ayuda e identificamos a los sujetos delante de ellos, estos polis nos negaron la atención. Mientras los policías nos convencían de retirarnos “para no meternos en problemas” los #carteristas seguían robando con lujo de detalle a la llegada de cada tren… Los polis fueron cómplices de todo”.

En uno de los momentos en que Martín pidió los datos a algunos de los policías de la PBI, uno de ellos lo amenazó con presentar cargos (falsos) en su contra para obligarlo a declinar en su denuncia. De esta forma lo amenazó: “¡Tú ya vete a tu casa, o si sigues de revoltoso te voy a meter una cartera y un celular para acusarte de robo! ¡Mejor más vale que te retires porque te voy a dar una madriza…!”.

Esta situación ha sido compartida en diversos medios de información, lo que resulta bastante benéfico para seguir haciendo visible la situación de inseguridad y corrupción que se vive en el transporte de la Ciudad de México. En el siguiente enlace compartimos una entrevista que realizaron a Martín López, donde relata de viva voz su caso:

Entrevista a Martín López Gallegos, usuario que denunció robo y corrupción en el STC Metro 

A continuación se presentan los documentos de la denuncia oficial que presentó el usuario ante las autoridades de la Agencia del Ministerio Público Especializada en Atención a los Usuarios del Sistema de Transporte Colectivo Metro Hidalgo.

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