¿Por qué luchan las Enfermeras y los Trabajadores de la Salud de todo el país?

¿Por qué luchan las Enfermeras, los Enfermeros y los Trabajadores de la Salud de todo el país?

Por Martín López Gallegos*.

Hoy, como hace poco más de un año, las y los trabajadores de la salud salen a las calles para defender condiciones de trabajo dignas y para manifestar su rechazo a las políticas de ajuste promovidas por el gobierno federal en materia de salud.

A finales de 2014 y principios de 2015, enfermeras y Enfermeros, Médicos y Trabajadores de la Salud en general de todo México se mantienen en pie de lucha para defender sus títulos académicos y la profesionalización de la licenciatura en Enfermería en función de que sea reconocido el ámbito profesional en el que se desempeñan. Esta inconformidad y las multitudinarias protestas de las y los Trabajadores de la Salud se producen a raíz de las reformas estructurales en materia de salud anunciadas recientemente por Enrique Peña Nieto. Las enfermeras protestan en las calles porque manifiestan su rechazo a las propuestas de reforma en materia de salud que pretenden desaparecer la Enfermería como profesión.

Las y los Trabajadores de la Salud, agrupados en la Asamblea Intergremial de Enfermeras/os, Trabajadoras/es Sociales y Terapistas Rehabilitadores Físicos, preparan ya otra movilización a nivel nacional para el seis de enero en el Día de la Enfermera. La demanda central del movimiento de las y los Trabajadores de la Salud es el reconocimiento a su formación académica, que se respete y se retome en sus términos originales el programa vigente de 2006 en beneficio de la totalidad de enfermeras y enfermeros que laboran en clínicas y hospitales de la Secretaría de Salud y demás instituciones.

El movimiento, extendido a nivel nacional, también exige mejoras en el sector salud y que haya insumos suficientes. Del mismo modo demanda garantizar la calidad de los servicios de salud. “El movimiento –que empezó como un asunto limitado sólo a esta dependencia federal– se convirtió en ‘detonante’ de lo que ya se anuncia como una organización nacional que también exige mejorar y garantizar la calidad de los servicios de salud” (“Organizan trabajadores de la salud una movilización nacional” en La Jornada).

Las demandas de las y los profesionales de la Enfermería exigen que se revierta la reforma laboral en materia de salud que se ha presentado en la Cámara de Diputados al considerarla un atentado contra la profesionalización del gremio. Ellas y ellos luchan contra esta medida que impulsa el gobierno para eliminar sus derechos laborales, así como para desmantelar y degradar a la Enfermería a un nivel técnico y con la negativa de no reconocerla como profesión. Enfermeras y enfermeros de diversos estados de la República advierten que “Peña Nieto está atentando contra la salud de los mexicanos al bajar de nivel a los enfermeros al catalogarlos como artesanos”, de acuerdo a una declaración por parte de Gerardo Elías de la Cruz García, enfermero del hospital de Tonalapan en Coatzacoalcos, Veracruz.

Berta Casillas Navarro, trabajadora del Seguro Social, advirtió en días recientes que esta medida “busca menospreciar el conocimiento y el trabajo que realizan los profesionales en enfermería, por lo que se debe echar para atrás para no afectar más al gremio que de por sí ya trabaja en condiciones difíciles.” El descontento de miles de enfermeras y enfermeros se desbordó luego de que apareciera emitida de forma oficial los lineamientos de la Convocatoria de Profesionalización 2014 (publicada el 10 de septiembre de 2014), donde la Secretaría de Salud (SSA) modificó el Reglamento de Profesionalización (para otorgar categoría y salario según grado académico) y eliminó la posibilidad de ascenso, extensiva a trabajadores sociales y rehabilitadores.

De acuerdo a lo que afirma Gustavo Leal F., académico de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, “ahora se acota, con licenciatura, un nivel máximo de ‘categoría de técnico’ condicionando la posibilidad de ascenso a la ‘desocupación de plazas’ o por ‘medio de escalafón’.” (“Salud. Enfermería y reforma” en La Jornada) Este golpe gubernamental se produce en un momento crítico para el país respecto a la situación de tensión y crisis social, política y económica que se vive por todo el territorio. Y si le sumamos que también se desarrolla un ambiente sugerencias y recomendaciones por parte de organismos internacionales respecto al sector salud. Tal es el caso de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que, de acuerdo a informes recientes, se advierte que “México está lejos de alcanzar la cifra de trabajadores de la salud recomendada por la OMS para una atención médica de calidad” (La Jornada).  Mientras tanto el gobierno de Peña Nieto se dedica a desmantelar la profesionalización de este sector y a desincentivar el estudio de la enfermería tras las anunciadas modificaciones en materia de salud.

Lo que actualmente vivimos con las reformas estructurales del gobierno de Peña Nieto es el reflejo de cómo se intenta golpear a la clase trabajadora en todos sus niveles, así como comenzar con el desmantelamiento del sector educativo, también en todos sus niveles. En la mayoría de estas reformas (laborales y educativas) puede observarse que las medidas gubernamentales tienen una situación en común: diseñar esquemas de personal capacitado con bajos salarios y eliminación de sus derechos y las conquistas laborales históricas, generar personas entrenadas para desempeñar funciones semejantes a una máquinas programadas, suministrar de títulos técnicos capacitados, que en otras palabras no son otra cosa que formar profesionales de calidad como mano de obra barata.

Estas medidas que el gobierno aparenta con la faceta de un modelo indispensable para atender a las necesidades del mercado laboral y bajo el subterfugio de atender a las necesidades de la modernidad (pero del sistema neoliberal) sólo pretenden materializarse para acrecentar la brecha entre ricos y pobres. Ésta es una situación que nuevamente nos remite a una categoría que ya enunciaba Carlos Marx y que, de nueva cuenta, se hace presente porque se mantiene vigente (y no es tautología, sólo precisión), me refiero a la lucha de clases que, por cuestiones de tema y espacio, no abordaré en esta nota.

La reforma “educativa” y la reforma en materia de salud son algunos de los ejemplos más recientes y evidentes de reformas que atentan contra el carácter público y gratuito de la educación y que son una declaratoria contra las conquistas históricas de los trabajadores. La mayoría de ellas forma parte del paquete de reformas estructurales del régimen del PRI con el actual gobierno de Peña Nieto.  Algunos ejemplos de éstas son las siguientes (existen muchos más):

* La reforma “educativa” para deshacerse del magisterio disidente (especialmente de la CNTE), abaratar los salarios de las y los maestros y comenzar con la gradual privatización de la educación pública en todo el país.

* La reforma al Reglamento Interno y al Reglamento General de Estudios del IPN que fueron aprobados de forma antidemocrática por las autoridades de dicha institución. En dicho Reglamento Interno no sólo se establecieron las bases que facilitarían la tecnificación de las profesiones y privatización del Instituto, sino que además se establecían normas que coartarían las libertades de expresión y organización del estudiantado.

* La reforma en materia de salud que atenta contra la salud de los mexicanos al bajar de nivel profesional a las enfermeras y a los enfermeros, puesto que cataloga al personal que está homologado a un nivel inferior y los reducen de categoría de acuerdo a distintas clasificaciones de licenciatura que se establecen en la Convocatoria de Profesionalización 2014.

A quienes ejercen la Enfermería se les pretende reducir sus prestaciones y salarios. En la reforma se queda asentada una nueva categorización en la licenciatura en Enfermería. En ella las especialidades en Enfermería son “postécnicas” y pocas alcanzan el estatus de posgrado. Dicha reforma también contempla retroceder en el escalafón del código de enfermera especialista. Lo que a su vez implica que quienes desempeñan la carrera de Enfermería no podrán acceder a los cargos de gerente, cargos administrativos en general y la restricción a otros ascensos. Del mismo modo, a las y los jubilados se les realizarán ciertos ajustes y “adelantos” salariales (disfrazados de “descuentos”) con la posibilidad de poder dejarlos sin percepción económica alguna.

De una manera resumida, en dicha reforma contempla la Secretaría de Salud (SSA), además de que reduce sus derechos laborales y rebaja la categorización de su licenciatura, elimina toda posibilidad de ascenso a las enfermeras y enfermeros de todo el país. ¿Qué sucederá con tales efectos? Ahora los puestos de jefatura se les darán a otras disciplinas académicas, que están reconocidas como profesión, a diferencia de la Enfermería.

Por tal motivo se hace indispensable luchar por el reconocimiento de la Enfermería como profesión. Por eso cada vez tiene más eco la demanda de las enfermeras y los enfermeros que luchan en las calles para demandar la profesionalización de la Enfermería y condiciones dignas de trabajo. Por eso ellas y ellos luchan hoy: para abrogar la reforma que atenta contra la salud de los mexicanos al bajar de nivel profesional a las enfermeras y a los enfermeros. Por eso su lucha también es nuestra lucha. Por eso vale la pena con ellas y ellos movilizarnos en las calles.

¡Si le pegan a una, nos pegan a todas y todos!

¡Si le pegan a uno, nos pegan a todos!

¡Hasta la victoria siempre!

¡Taxonomía, quirófano y cirugía!

¡Taxonomía, quirófano y cirugía!

¡Arriba! ¡Arriba!

¡La profesión de Enfermería!

¡La voz de la enfermera sí se escucha!

¡La voz de la enfermera sí se escucha!

¡Enfermería! ¡Enfermería!

¡Enfermería en pie de lucha!

Foto por María Meléndrez Parada, aparecida en La Jornada el 27 de diciembre de 2014.
Foto por María Meléndrez Parada, publicada en La Jornada el 27 de diciembre de 2014.

* Egresado de la licenciatura en Relaciones Internacionales de la FCPyS-UNAM y Profesor Adjunto en el Centro de Relaciones Internacionales de la FCPyS-UNAM.

Fuentes de consulta:

 

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