Diálogo en el purgatorio

 Por: Octavio Aristeo López.

Los que quebrantan las leyes, vulneran la libertad y la justicia; es una cruda verdad de la política contemporánea pervertida, que corrompe la honestidad, pero no la conciencia social de algunos que se desarrollan en cada cambio, y algunos se aterran ante estos cambios.

“Espíritus encarcelados”, condenados después de la muerte, antes del Paraíso y del Infierno, está el purgatorio, es su diálogo.

¿Dónde están y estarán los asesinados por la clase política gobernante corrupta y asesina? ¿Qué lugar ocupan los asesinos de ciudadanos inocentes, que buscan la libertad y la democracia?

¿Cómo detener a estas bestias devoradoras de la moral y las virtudes? ¿Cómo sujetar a estas fuerzas brutales y desenfrenadas? Por medio de la ley, que es fuerza reglamentada formalmente.

La fuerza bruta siempre se anticipa al derecho, actúa antes de que pueda intervenir la ley; fuerza que viola la ley y después actúa; entonces, primero existe la fuerza y después el derecho, que por medio de las leyes trata de sujetar a la fuerza bruta, a la bestia; por lo que, la fuerza bruta tratara en forma permanente de quitarse los amarres legales a la cual está sujeta.

Cierto, en un diálogo en el purgatorio, la libertad sin derecho es solo idea, es un ideal, que lleva a la revolución, al libertinaje, a una guerra civil o social; para que exista libertad con derecho, son necesarios fortalecer los lazos legales, jurídicos para que el gobierno no termine en convulsiones y ser presa fácil de gobiernos extranjeros y locales.

Fotografía: Cristian Estrada_2012
Fotografía: Cristian Estrada_2012

La usurpación del poder soberano, el Artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala, “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.” El que niega esta soberanía, está negando el derecho y tendrá su diálogo en el purgatorio.

A pesar de que el mismo concepto de derecho es una vaguedad como el concepto democracia y el concepto de Estado.

Los enemigos del gobierno están dentro y fuera de él, cada uno tiene sus planes de campaña para atacar y defenderse; ataques, celadas emboscadas, combates entre desiguales e iguales. Contra los enemigos internos y externos, contra los facciosos, se emplean trampas y astucias, estrategias indispensables en una guerra, es una guerra la política.

Por lo mismo, en el purgatorio están y estarán los políticos que defienden intereses familiares que los de su pueblo, y los empresarios que están vinculados con éstos políticos corruptos y asesinos.

Así, los dirigentes y líderes nacionales de los partidos políticos, sus organizaciones afines, sus debates no son libres porque no viven en democracia, para santificarse, para entrar al cielo y no al infierno. Según la encuesta internacional sobre América Latina, Latinobarómetro 2015, México ocupa el último lugar en satisfacción de los ciudadanos con la democracia.

Existe una investigación científica de 27 legislaturas que realizó Esteban David Rodríguez para el periódico El Universal, en donde señala: “En los últimos 81 años, periodo de prohibición de la reelección legislativa continua, 88 familias han tenido el control de 455 posiciones legislativas federales. De estas dinastías, 53 han tenido presencia en las Cámaras federales de entre nueve y 18 años; y 35 de entre 21 y 57”. Ya tuvieron y tendrán su diálogo en el purgatorio.

¿En qué manos está la dirección del gobierno: de un aristócrata, una oligarquía o del pueblo? Es un llamado a la conciencia social, al sentir general; es el pensamiento que nunca muere, que rige principios para defender a la patria de las intrigas entretejidas en contra de los intereses de la República; las instituciones populares están en contra de un gobierno opresor y aristocrático; los verdugos de la libertad y la justicia sucumben, muertos y olvidados, odiados en la posteridad; no se justifican los crímenes de la tiranía en el purgatorio.

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El Jefe del Poder Ejecutivo en México ejerce un poder enorme, es una monarquía constitución llamado presidencialismo como Jefe de la Administración Pública Federal y Comandante de la Fuerzas Armadas.

En la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en el Articulo 89, fracción VI, señala como una de las facultades y obligaciones del Presidente: “Preservar la seguridad nacional, en los términos de la ley respectiva, y disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente o sea del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea para la seguridad interior y defensa exterior de la Federación.” Solo podrá renunciar, si así lo califica el Congreso de la Unión, por una causa o causas graves, es lo que señala el Artículo 86 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: “El cargo de Presidente de la República sólo es renunciable por causa grave, que calificará el Congreso de la Unión, ante el que se presentará la renuncia.”

Entonces, el destino de México, depende de la eficacia y astucia del jefe del Poder Ejecutivo al emplear este poder. Puede ejercerlo con mayor eficacia cuando el pueblo comprende los problemas con que el Presidente se enfrenta para realizar las reformas estructurales, y las razones por las que el uso este poder es necesario, para cumplir con dichas reformas.

Por consiguiente, el pueblo se convierte en aliado del Jefe del Poder Ejecutivo para instrumentar cada una de las reformas estructurales, porque el Jefe del Poder Ejecutivo no pude hacerlo por sí solo y menos si tiene obstáculos de grupos ambiciosos nacionales e internacionales.

México avanza y Brasil tropieza, esto es significativo para comprender la magnitud del problema.

La verdad al pueblo y a los gobernantes, es la verdad política histórica que es diferente a la moral, que dibuja vicios y estudia el mal de los seres humanos, como la ambición y el egoísmo desmedido, que es mayor atracción, su estudio es para curar no para propagar; es lo que es y no lo que debe ser en el ejercicio del poder que se aplica rigurosamente con habilidad ante el temor y la fuerza; temor y fuerza que quiere estar sobre la razón del ser humano para dominar, controlar, sacrificar los derechos de los demás por proteger intereses particulares.

¿La política tiene que ver con la moral? ¿Los gobernantes se guían por la moral privada? ¿La guerra es un crimen a pesar de ser causa justa?

¿Tiene derecho a realizar estos cambios, más si asesina a ciudadanos que se oponen a los cambios? Apropiarse del poder por la fuerza y violar la constitución en forma sistemática es construir una República con sangre, creando un espectáculo mundial.

Ninguna guerra, ninguna negociación, ninguna reforma interna podrán tener éxito sin ayuda del pueblo y el cumplimiento de la ley.

* Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México. [email protected]

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